Tal vez solo sea la curiosidad de seguirle los pasos al cazador y determinar el momento en que va a dejar de actuar o estar preparada al momento de que quiera atacar.
En este juego queremos seguir y perdemos en el acto hasta el aire por solo continuarlo.
Y me da vueltas la cabeza intentando penetrar en el jugador, descubrir las ideas sucias y su lado débil para poder perturbarlo.
En este juego queremos jugar, nos ocultamos como animales, nos devoramos por dentro pero también sabemos detenernos a observar, a oler el miedo, a percibir el placer, a distinguir al jugador de su cazador.
Perversos son los actos que nos llevan a tumbar cada una de sus fichas antes de llegar al clímax.
Si son las mismas piezas o distintas, no importa, al fin…
"No hay lengua ni pluma capaz de expresar la paz, las alegrías y las bendiciones que ha aportado a nuestros corazones y vidas el conocimiento exacto del Dios verdadero."
The Watch Tower (15 de diciembre de 1914, páginas 377 y 378).
"No tongue or pen can tell the peace, the joy and the blessing which a clear knowledge of the true God has brought into our heart and life."
The Watch Tower (December 15, 1914, pages 377-378).